{"id":14056,"date":"2023-03-12T23:17:48","date_gmt":"2023-03-12T23:17:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/?p=14056"},"modified":"2023-03-12T23:20:21","modified_gmt":"2023-03-12T23:20:21","slug":"cuando-la-scjn-iba-con-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/2023\/03\/12\/cuando-la-scjn-iba-con-la-historia\/","title":{"rendered":"CUANDO LA SCJN IBA CON LA HISTORIA\/Fernando Rangel De Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La Expropiaci\u00f3n Petrolera del 18 de marzo de 1938, no fue un acto espont\u00e1neo del Presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, sino fue el resultado del desacato de laudos condenatorios de las empresas petroleras, a pagarles prestaciones econ\u00f3micas al Sindicato de Trabajadores Petroleros, en procedimientos de huelga en la Junta Federal de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, en la ciudad de M\u00e9xico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En esos juicios laborales el sindicato petrolero acredit\u00f3 con pruebas periciales contables que dichas empresas s\u00ed ten\u00edan los recursos econ\u00f3micos suficientes y bastantes para pagarle la suma de $26\u2019300,000.00 anuales, y otras prestaciones laborales que les correspond\u00edan conforme a la reci\u00e9n Ley Federal del Trabajo, de 1931.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esas empresas desde el Porfiriato hab\u00edan estado saqueando los recursos naturales del petr\u00f3leo, sin darles a sus trabajadores servicios de salud y de seguridad social, da\u00f1ando el medio ambiente en perjuicio de la salud de las familias mexicanas vecinas de sus pozos petroleros, a quienes no las dotaban del agua potable y de la electricidad, suficiente y bastante; ni les instalaban escuelas y centros de salud, y no les pavimentaban los caminos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todas las cuantiosas ganancias que obten\u00edan con el sudor de los trabajadores las dejaban para su \u00fanico y exclusivo beneficio las empresas petroleras, como as\u00ed lo determinaron las pruebas periciales contables; por lo que las resoluciones laborales les fueron adversas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Inconformes con esos laudos condenatorios las empresas petroleras interpusieron amparos ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n SCJN, la que despu\u00e9s de haber examinado que esas sentencias laborales no violaban garant\u00edas individuales en perjuicio de las solicitantes del amparo; les neg\u00f3 el amparo y la protecci\u00f3n de la Justicia de la Uni\u00f3n, dejando en libertad a las Juntas de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, para que ejecutar\u00e1n forzosamente sus laudos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y no obstante que se les neg\u00f3 el amparo, las empresas petroleras se resisteron a acatar los laudos condenatorios; por lo que el Presidente C\u00e1rdenas, con fundamento en el 27 Constitucional y en la Ley de Expropiaci\u00f3n, no tuvo m\u00e1s remedio que expropiar los bienes de las empresas petroleras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero esos eran tiempos en que la SCJN, no ced\u00eda ante ninguna clase de presi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eran tiempos en que la SCJN, solo ve\u00eda el inter\u00e9s del pueblo de alcanzar la soberan\u00eda econ\u00f3mica de M\u00e9xico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por eso se afirma con raz\u00f3n que la Expropiaci\u00f3n Petrolera, de la que este 18 de marzo estamos celebrando 85 a\u00f1os, es la segunda Independencia de M\u00e9xico.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Expropiaci\u00f3n Petrolera del 18 de marzo de 1938, no fue un acto espont\u00e1neo del Presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, sino fue el resultado del desacato de laudos condenatorios de las empresas petroleras, a pagarles prestaciones econ\u00f3micas al Sindicato de Trabajadores Petroleros, en procedimientos de huelga en la Junta Federal de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, en la ciudad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14057,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33,14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14056"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14056"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14061,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14056\/revisions\/14061"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaprogreso.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}