Por: MANUEL MEDINA PEGRAM
«Escribiendo un texto que incluye la palabra “pánel”, el sistema inteligente de mi
computadora, sin duda más inteligente que Su Servilleta, me marcó esa palabra como
incorrecta…» e indica que no lleva acento ortográfico en la letra a.
Teniendo un severo déficit mental, apenas puedo escribir siguiendo algunas reglas ortográficas, pero
recordar excepciones a las reglas me sería imposible.
Según las reglas que me enseñaron de chiquito, las palabras graves que terminan en cualquier letra
que no sea la ene, la ese o una vocal, deben llevar acento ortográfico. Ejemplos hay miles: Héctor, hábil,
azúcar, trébol, dólar… todas llevan acento ortográfico, cuando el acento prosódico está en la penúltima
sílaba.
No me quedé conforme con el sistema inteligente y consulté a la Real Academia de la Lengua
Española. Indica que la palabra “pánel” no lleva acento ortográfico porque el acento prosódico va en la
letra e. Y que su plural “páneles” tampoco lo lleva porque el acento prosódico va en la primera letra e de
esa palabra.
«Esta institución ya sólo se ocupa de agregarle gringadas a nuestra Lengua Hispana… ya
mejor me callo y sigo escribiendo pánel como me dé mi gana.»
No sé quién de ustedes pronuncie así esas dos palabras, Su Servilleta no ha oído absolutamente a
nadie pronunciarlas así.
Pero esta institución ya sólo se ocupa de agregarle gringadas a nuestra Lengua Hispana. Por eso ya
tenemos palabras como “estrés”, que hay varias maneras de decirlo en español correcto. También ya
agregaron la palabra “gay”, ya mejor me callo y sigo escribiendo pánel como me dé mi gana.
Autor: Manuel Medina Pegram | Revista Progreso



